Málaga se rinde a la Cultura Basura en La Térmica

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Cultura Basura
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El pasado fin de semana, miles de personas acudieron a la llamada del “trash”. Jóvenes con camisetas de rejillas, plataformas al más estilo Bratz y complementos que parecían auténticas obras de ingeniería. Adolescentes poseídos por la influencia de las redes sociales en busca de EL SELFIE que les de más likes, e incluso mayores que se acercaron a curiosear lo que se estaba cocinando en La Térmica. En total, más de 5.000 personas abarrotaron el centro de Cultura Contemporánea de la Diputación de Málaga con motivo del I Festival de Cultura Basura, organizado por la galerista Topacio Fresh, y donde participaron personalidades como Nazario, Eduardo Casanova, Alaska y Mario, Jedet, Valeria Vegas, Esty Quesada ‘Soy una pringada’, Jordi Costa, entre otros. Todos reunidos allí para homenajear al director de cine, padre de la cultura basura y protagonista de este festival, John Waters, al que recibieron a las puertas de La Térmica al ritmo de La Chica Yeye y con una pancarta que decía: Welcome Mr. Waters.

Para algunos, una ocasión perfecta para conocer a sus ídolos y celebrar su estilo de vida. Para otros, una especie de curso intensivo de iniciación a la cultura basura, que comenzó con un encuentro privado entre John Waters y la prensa en la sala de exposiciones de La Térmica, que acoge la exposición, Bad Taste hasta el próximo 7 de enero. Rodeados por una Ana Obregón como Venus de Botticelli, una Belén Esteban retratada “a lo Warhol” y la artista Alaska como La Piedad, Waters habló sobre el concepto del “mal gusto” que fundamenta la cultura basura y su trayectoria en el cine. “Creo que el mal gusto es un arma esencial para reírnos de la actualidad en estos momentos. Especialmente en mi país, con el presidente que tenemos, que es una broma”.

Durante la tarde-noche del sábado, el debate sobre la cultura basura se desplazó  al jardín de La Térmica, donde cientos de personas asistieron a la mesa redonda Cultura basura: intención o ingenuidad moderada por el periodista Jordi Costa y en la que participaron, Nazario, Valeria Vegas y Esty Quesada, Soy una Pringada. Un encuentro que reunió  diferentes generaciones y puntos de vista en torno a la definición de Cultura Basura, el papel de John Waters o la España del trash con personajes como Aramis Fuster y Carmen de Mairena. El autor de Anarcoma y premio en Bellas Artes, centró  su discurso en la censura, la “basuróloga” y biógrafa de las memorias de La Veneno se remontó al Tamarismo como comienzo de su aventura en el trash, y Esty Quesada defendió  la necesidad de apropiarnos de los insultos como arma de empoderamiento frente a las críticas. El encargado de poner el toque musical al final de la primera jornada fue Jedet, al que se unieron decenas de fans que casi echan abajo el escenario a ritmo de reggaeton.

Sin duda, el plato fuerte del festival llegó  la tarde del domingo con el encuentro Alaska meets John Waters. Una hora antes de la charla, en Klein Magazine tuvimos el placer de entrevistar a Alaska acerca del proceso de preparación de la entrevista: “tengo la suerte de que es mi tercera vez entrevistando a John Waters. Es una persona fácil, con mucha cultura y sentido del humor. Mi última entrevista con él fue en el 2000, por lo que me interesa mucho qué  piensa sobre el s.XXI”. Además, Mario Vaquerizo habló sobre la influencia de John Waters en su vida artística y personal: “para mí John Waters ha sido como encontrar un alma gemela con el que comparto un mundo cultural y una forma de ver la vida de forma diferente”.

Alaska y John Waters conversaron sobre la cultura trash y la importancia de antiheroínas en sus películas: “para mí trash es una palabra positiva, una reacción contra la tiranía del buen gusto. Pero necesitas conocer las reglas del buen gusto para romperlas. Y hay buen mal gusto y mal mal gusto”. Además, debatieron sobre la libertad de expresión y el papel de los medios en EEUU, “capaz de arruinar a una persona en cuestión de minutos”, afirmaba Waters, quién confesaba que “en España tenéis más suerte, EEUU es mucho más dado a la censura de los artistas. Ante estas dos leyendas, un público entregado a la charla que guardó un sepulcral silencio, solo roto por las risas y aplausos ante alguna broma o crítica mordaz de Waters. “Alucino con la gente joven de hoy en día, creo que las cosas están cambiando. Ahora las chicas prefieren parecer más ‘drag’ que ‘Barbie’. Me encantan, por ejemplo, los hombres transgénero, me sorprenden mucho. Estoy deseando firmar mi primer autógrafo en un culo operado”.

El broche final del festival corrió a cargo de Mario Vaquerizo, al que ni los fallos técnicos de la mesa de mezclas para su dj set  pudieron parar. Con su carisma y sentido del humor, supo salvar la situación y entretener a los cientos de personas que se agolpaban alrededor del escenario para disfrutar de éxitos como One way or another de Blondie, Peluquitas de Nancys Rubias o Geometría Polisentimental de Fangoria.

El I Festival de Cultura Basura ha sido todo un éxito de convocatoria, y estamos seguros de que podremos disfrutar de una segunda edición el próximo año. Pero no solo nos quedamos con lo “erótico-festivo” de este acontecimiento en Málaga. Para nosotros, más allá  de un homenaje a John Waters y la cultura trash, este festival quedará  en el recuerdo como la celebración de la diversidad cultural y social, donde se ha apelado a la libertad de elección de una forma de ser y estilo de vidas diferentes. Una fiesta del orgullo “por el mal gusto” que sin duda ha fomentado valores como la tolerancia, el respeto y la empatía, no solo hacia los fanáticos del trash, sino a toda la sociedad.

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