Los secretos de La Caja Negra de Carmen Boza

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Carmen Boza
Fuente: Elena Berjillos.
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Bueno, venga, echamos la última”, suplica Carmen cuando la entrevista está a punto de acabar y así contentar a los presentes en la habitación 303 del Hotel Room Mate Larios.

Por suerte para nosotros y desgracia para su representante, que calculaba los minutos que quedaban para que Carmen Boza llegara a tiempo a su próxima parada, Palencia. La cuarta de una gira por diferentes eventos musicales y festivales en los que presenta su segundo álbum de estudio, La Caja Negra. Pero su visita a Málaga no era como las del resto de su calendario musical. En esta parada, la música como disciplina artística cobraba un mayor significado gracias a su trabajo conjunto con la artista malagueña Anabel Perujo, que tuvo como resultado La Caja Negra Project. Una de las propuestas artísticas de la cuarta edición de Art & Breakfast comisariada por María Terrón. Gracias a ella, tuvimos la oportunidad de entrevistar a estas dos artistas y compañeras de vida para conocer los secretos de La Caja Negra.

Elena Berjillos
Fuente: Elena Berjillos.
Como se suele decir “a la tercera va la vencida”… Y en tu caso, nunca mejor dicho. ¿Qué sonidos o mensajes buscabas? Porque grabaste el álbum hasta en dos ocasiones, hasta que a la tercera funcionó.

Carmen: No sabía bien. Yo estaba transitando un montón de parajes juntándome con muchos productores y mucha gente, enseñándoles las canciones y a la vez construyendo las canciones. Llegaba a varios sitios que yo sabía que estaban bien o que eran interesantes pero no eran lo que yo quería para dotar de la potencia que merecen estas canciones a nivel de producción y estético. Lo que yo estaba buscando de sonido esta casi concretado en este segundo álbum, un paso intermedio hacia algo más personal. Y creo que la austeridad con la que he trabajado en cuanto a elementos: un trío de batería, bajo, guitarra eléctrica y voz, dan a las canciones y textos un peso que para mí es lo realmente importante de este álbum, que es el mensaje que quiero transmitir. Tiene un concepto muy groovero de bases muy sólidas, con pocos elementos como platos y elementos por arriba que generan mucho ruido de fondo. Solo está el elemento tribal de los tambores, el bajo que tiene ese carácter grueso de carácter grave, y luego encima y muy delante mi voz y mi guitarra. Y esa es la identidad de mi música.

¿Qué pueden encontrar los que no te conocen en La Caja Negra?

C: La gente que escuche La Caja Negra lo que se va a encontrar son textos muy honestos, crudos y en ocasiones críticos. Porque yo en todo el proceso de exorcizar todo lo que tenia dentro ni a veces entendía lo que estaba escribiendo, pero en todo ese preguntarte y responderte a ti misma, de muchas veces hablarlo e incluso compartir el proceso con Anabel, vas entendiendo muchas cosas que tu yo en el pasado, tu yo futuro dejó para tu yo presente de ahora, como un remolino loco de revelaciones. La gente va a encontrar mi verdad, mi manera de abordar un proceso de madurez y claridad al que estoy llegando.

Carmen Boza
Fuente: Elena Berjillos.
En algunas entrevistas defendías que La Caja Negra es solo un envoltorio que contiene algo intacto en su interior. A nivel personal, ¿qué ha cambiado en ti y qué permanece intacto con respecto a tu anterior álbum la Mansión de los espejos?

Pues precisamente en una canción del álbum que se titula Esparto lo digo en una frase. Mi corazón se conserva intacto pero yo ni mal ni bien. He de reconocer que hemos perdido el contacto. Lo que se conserva intacto o fortalecido es mi manera de percibir lo más puro y el brillo que hay dentro de mí, que es lo que ha hecho que el proyecto salga adelante. Esa honestidad, ese corazón que pongo en mi obra, eso es lo que se mantiene más fuerte. Ha cambiado para bien esa inocencia que te lleva muchas veces a hacer las cosas en automático. Eso de que “esto va así porque me han dicho que va así”. He tomado conciencia real y adulta de lo que implica ser artista gracias a trabajar con Anabel. De alguna manera la coherencia que requiere o el diálogo interno que tiene que darse, ya no para llamarte o autoproclamarte. Reconciliarte con ese título y ser capaz de llamarte humildemente artista.

La Caja Negra Project se abre en una feria de arte emergente bajo el comisariado de María Terrón. ¿Alguna vez hubieras imaginado que tu música se convirtiese en una obra de arte?

Nunca me lo hubiera imaginado. Pero me parece un marco incomparable, lejos de cualquier pretensión que pueda tener o querer marcármela y aprovecharlo comercialmente, me parece muy generoso por parte de Anabel meterme en su mundo.

Carmen Boza
Fuente: Elena Berjillos.

¿Cómo surgió esta colaboración? Y sobre todo, ¿cómo reflejasteis ese universo musical y poético del album en piezas de arte?

Anabel: En ese sentido, la generosidad cuanto menos es recíproca y mutua. Porque a mí me apetecía. De hecho pensábamos ya en el merchandising, pero objetualmente y para poder entrar en el mundo del arte con La Caja Negra me parecía que estaría genial poder hacer una exposición. Además, tenía muchas ganas de que ella realizase una pieza sonora. Que después de todo lo que ella ha luchado por la producción de su disco, pudiera utilizar esa herramienta con la libertad que los artistas plásticos tenemos. Que hiciese lo que le apeteciese y lo que le quedara por decir porque igual no encajaba en su discurso en el álbum.

Carmen: Eso ha sido un reto, un regalo realmente. Al final te enfrentas a la técnica y los instrumentos que utilizas para llevar a cabo tus ideas. Cuando Anabel y María Terrón, comisaria de la exposición y también la de la habitación de al lado, ella me decía: “Ten en cuenta que tú puedes ser libre aquí en esta pieza que vas a crear. Lo que quieras transmitir y la duración que quieras. Que ni siquiera tiene que ser ni bello ni feo, esto no se mide así. Tienes que dejarte ir y hacer lo que quieras. Y yo no sabía a lo que se refería. Pero claro, en esa libertad está el miedo. El reto a la inmensidad, al “puedo hacer todo, ¿qué hago?”.

Carmen Boza
Fuente: Elena Berjillos

A: Esa es la piedra filosofal del arte contemporáneo. Lo que le decía a ella era que esto le gustaría y le serviría muchísimo. En los artistas plásticos hay un momento en que la obra se expone en un lugar con esa quietud en la que uno entra, con ese respeto y esa distancia, y te sientas y está todo ordenado. Y ya has acabado. Imagina que pudieses hacer eso con tu disco. Entrar a tu disco, mirarlo y decir: “Ya lo he terminado”. Entonces era una oportunidad para probar algo que no sé si se habrá probado antes, pero que nosotras no habíamos probado y que es muy interesante desde el punto de vista objetual visto como está el panorama de los cd’s y el formato físico de la música.

C: Desde luego a mí me ha desbloqueado ideas y sitios vedados, porque ahora entro aquí veo la exposición y todo lo que ha generado lo que en principio solo eran canciones. Es como que se está completando todo lo que está pasando en esta habitación, porque tú no puedes abstraerte de la pieza, no puedes dejar de mirarla como quien mira un cuadro. Me ha desbloqueado sitios en los que ahora de repente no tengo prejuicios y puedo ir a explorar otras cosas que antes no hubiera hecho. Y eso es muy importante para mi crecimiento artístico.

Carmen Boza
Fuente: Elena Berjillos.
Sobre la exposición, ¿sobre qué conceptos o mensajes de las canciones os habéis basado para elaborar las piezas?

A: A nivel conceptual ya teníamos el discurso primordial. Porque realmente hay una idea y mensajes que atraviesan todas las canciones. Una vez interpretado eso escogimos la simbología. Todo lo negro por fuera lo que brilla por dentro, el libreto con el testimonio, el incendio. Con la caja negra en el centro. Ya había como ciertos elementos que eran caramelitos. El fuego, el autocastigo, el peso, la liberación. He trabajado mucho con materiales que tienen esa cosa de ser difíciles de tratar: la madera, las piedras.  A nivel personal ha sido muy importante porque tengo dos vertientes artísticas y me cuesta mucho explicar cuál es mi perfil profesional. Esta es una experiencia que claramente se explica sola y eso es muy adecuado en el momento profesional en el que estoy.

Después de tanto tiempo trabajando en la imagen y la creación artística de La Caja Negra, una de las dudas que me surgen es si intercambiarían sus roles artísticos, ante lo que Carmen impaciente responde: “Claro tía. Un featuring, Carmen Boza ft Anabel Perujo. Un trap tía“. Saltan las carcajadas en la habitación. Anabel ya ha intentado sus pinitos en la música. Carmen… Bueno, a ella se le da bien la caligrafía. Pero ganas no le faltan, como ella misma dice al final: “To’ es ponerse“.

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