Por una sociedad sin más Harvey Weinstein

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Harvey Weinstein
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Casi un mes después de que el New York Times destapase las más de tres décadas de acoso y abusos sexuales por parte de Harvey Weinstein, sigue aumentando la lista de mujeres que denuncian las actitudes denigrantes y situaciones de acoso del productor y gigante de Hollywood. Angelina Jolie, Gwyneth Paltrow, Lupita Nyong’o, Ashley Judd, Cara Delevigne y así hasta más de 90 mujeres, han denunciado o hecho públicas sus experiencias con Weinstein. Un escándalo que ha servido para visibilizar y movilizar a las víctimas a denunciar una problemática silenciada o normalizada en todos los ámbitos de la sociedad.

Como ocurrió en el caso de la gimnasta olímpica McKayla Maroney que, al hilo de lo sucedido en Hollywood, denunció los abusos sexuales por parte del médico del equipo femenino estadounidense, Larry Nassar, actualmente en prisión provisional y acusado de 22 cargos por agresiones sexuales, incluidas menores de 13 años. Del mismo modo, la eurodiputada sueca, Linnéa Engström, se ha atrevido a hablar sobre su experiencia y la docena de casos de acoso sexual a mujeres ocurridos en la propia Eurocámara. Sin olvidarnos del caso de Zaida Cantera, la ex militar del Ejército Español que denunció al teniente coronel Isidro José de Lezcano-Mújica por acoso sexual y amenazas en el año 2012, y cuya historia relata en el libro No, mi general.

Lo grave de esta situación no es solo que a día de hoy todavía exista un pensamiento de supremacía del hombre por encima de la mujer (o incluso otros hombres). El problema está en que el discurso social se sigue centrando en el papel de la víctima, en lugar de señalar y condenar a los acosadores. A raíz del caso Harvey Weinstein, las redes sociales se han llenado de comentarios como “tienen lo que se merecen” o “ahora que son famosas hablan”, a través de los que cuestionan la veracidad de los testimonios o intenciones de las mujeres que han sido acosadas y han tenido el valor de denunciar.

Harvey Weinstein
Fuente: AFP

Lo que desconocen estas personas es que con esos prejuicios fomentan esa espiral del silencio tan difícil de romper para las víctimas. Por el sentimiento de culpabilidad. Por la vergüenza. Por el miedo a ser juzgadas por algo que “quizás no tenga tanta importancia”. Por los posibles efectos colaterales.  Además, esas mismas personas que dudan de las denuncias de las mujeres acosadas se ponen al nivel de todas aquellas otros cómplices que han guardado silencio en casos de acoso y abusos sexuales durante tantos años, ya fuese por miedo a poner en peligro sus privilegios, o porque no consideran como acoso o agresión algunos comportamientos.

Todo culpa de un sistema patriarcal que a día de hoy sigue dando poder a los hombres y rige el pensamiento del resto de la sociedad. Hombres como Harvey Weinstein que se sirvieron de su poder para acosar, someter y abusar con total impunidad de jóvenes que apenas alcanzaban los 25 años de edad, inmersas en un mundo dominado por hombres que las superaban en edad e influencia. Un problema silenciado que recorre de arriba abajo una sociedad machista en la que se continúan vulnerando los derechos de las mujeres.

Pero cuando las mujeres se apoyan, suceden cosas increíbles. Y así lo ha demostrado la campaña en redes con el hashtag #MeToo (#YoTambién), creada por la activista afroamericana Tarana Burke y relanzada por la actriz Alyssa Milano en Twitter, en la que anima a todas las mujeres a contar abiertamente sus experiencias con el objetivo dar visibilidad a la magnitud de este problema y destapar esta lacra que no solo afecta a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto. Tanto es así, que al movimiento se han sumado incluso actores como James Van Der Beek (Dawson Crece), Javier Muñoz (Hamilton) y Terry Crews (La boda de mi mejor amiga), denunciando el abuso y acoso por parte de otros hombres que, en algún momento, creyeron tener el derecho de acosarles.

Por todo esto,  es hora de alzar la voz y dejar testimonio de una realidad que sufrimos todos, en su mayoría mujeres para afrontar este problema.

Es hora de decir: #YoTambién… he fingido hablar por teléfono de camino a casa mientras un hombre me perseguía gritando comentarios obscenos.

 

 

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