The End Of The F***ing World vuelve en su línea

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La serie británica para Netflix que ya fue toda una revelación en su primera temporada vuelve a la plataforma de streaming con el objetivo de continuar esa historia macabra y cargada de humor negro que conquistó a la crítica y a la mayoría de los espectadores.

Es difícil plantear este artículo sin hacer spoilers ya que la primera temporada acaba de una forma sorprendente. Tanto que muchos fans se habían mostrado en contra de que continuaran la serie (¡por raro que parezca!). Y es que… ¿a dónde puede llevar de nuevo The End Of The F***ing World?

Un roadtrip loco (aviso spoilers)

A partir de aquí será inevitable hacer spoiler, y no precisamente uno pequeño, así que si sigues leyendo, ya te hemos avisado.

Tras el apoteósico final de la primera temporada nos quedamos con la duda de qué había ocurrido con respecto a James, y al ver el tráiler es inevitable pensar ¿con quién se va a casa Alyssa? Todas estas dudas se despejan en el primer capítulo, que a pesar de la cuidada campaña para evitar la presencia de James, o incluso jugar con un fatal desenlace para él, se acaba recuperando y es de nuevo parte esencial en el desarrollo de la trama.

The End Of The F***ing World

El peso de la historia vuelve a recaer en Alyssa (Jessica Barden) y James ( Alex Lawther), pero si hay un personaje que destaca dentro del magnífico elenco de esta segunda temporada es la nueva incorporación del papel de Bonnie, interpretada por una magnífica Naomi Ackie. Ella nos enlaza con la trama de la anterior temporada, puesto que es la novia (o eso pensaba ella) del profesor Clive y por el que emprende este viaje de venganza personal contra la pareja de jóvenes.

The End Of The F***ing World

Más The End Of The F***ing World que nunca

En esta segunda temporada la serie potencia y gana en aquello que la hacía especial y diferente. Se vuelve más oscura, más violenta y sangrienta. También crece en humor negro, los momentos de risa en ambientes tensos e incluso incómodos son inevitables. Además, el incorporar a Bonnie generando este curioso trío se da a la serie un aire fresco no necesario pero sí muy efectivo, justificando la existencia de esta segunda temporada.

The End Of The F***ing World

Desde el punto de vista técnico The End Of The F***ing World sigue teniendo esa estética y fotografía tan cuidada. Hace uso de escenarios pintorescos y costumbristas a los que dota de una belleza fotográfica muy cuidada. Al igual que el genial ritmo de la serie, los capítulos de veinte minutos de duración y la dinámica en los sucesos hacen que literalmente devores la serie.

¿The End?

Por todo esto, no nos queda más que decir que The End Of The F***ing World es una serie generacional digna de ser disfrutada. Da reflejo a una sociedad nihilista que a veces se siente perdida en el trascurso de esta vida a veces dogmatizada y estructurada.

¿Nos sorprenderá Netflix con una tercera temporada?

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