Loreen abandona la euforia en Ride

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Loreen - Ride
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Parece mentira que este año 2018 se cumplan seis años del arrollador éxito de Euphoria de Loreen. Fue tras alzarse con el premio en el mundialmente seguido Festival de Eurovisión, cuando la cantante sueca dio la campanada. Euphoria, una canción europea dance, atemporal y memorable ocupaba todas las radios de Europa y del mundo.

Desde los años 2012 y 2013, Loreen ha estado inmersa en un proceso creativo y en una ausencia musical que posiblemente haya hecho mella a la hora de perder potencial en cuanto a efecto rebote en ventas, y tras lanzar algunos singles continuistas con el estilo de Heal y un EP llamado Nude, es en este año que acabamos de dejar atrás cuando lanza su segundo álbum, Ride.

Loreen Ride

Entre los anteriores trabajos de Loreen y Ride encontramos varios elementos característicos de la cantante, como son las producciones muy ambientales y atmosféricas, así como un control vocal y un gusto a la hora de cantar delicado y atrayente, pero si nos centramos en el estilo musical estamos ante un cambio de registro en cuanto a lo que nos tiene acostumbrado. Ride se establece como un álbum con un marcado estilo indie pop, con influencias rock y electrónicas, muy cercano al de Lana del Rey.

El tono y las letras de las canciones se vuelven más oscuros, más personales, como en Jupiter Drive. Ella describe éste cohesivo álbum como parte un proceso de búsqueda personal que ha pasado durante la creación de su pieza. Se muestra vulnerable y perdida en temas tan delicados como Hate The Way I Love You, en el que canta “cada vez que me dejas aquí, aguanto la respiración toda la noche, tú eres la razón por la que soy un desastre“. Una balada que va de menos a más y que con sólo escucharla puedes imaginar una película completa entre sus acordes.

Siguiendo esta línea melódica baladista tenemos la poética, Love Me America, y es que ésta canción con una sencilla letra que más bien parece un poema, conjuga de forma exquisita su voz con un instrumental delicado y ensoñador, al igual que con Fire Blue, una bonita balada de amor eterno, y es que la eternidad o la muerte son temas recurrentes en sus composiciones.

Pero no todo son baladas, una artista más chulesca y electrónica vuelve a aparecer en ’71 Charger o en I Go Ego, donde Loreen deja de hacerse la sueca (jajaja) y se pone en su lugar. Y es que en éstas mencionadas o en Heart On Hold la percusión hacen acto de presencia y la dureza en la producción se hace más notable.

El tracklist se cierra de forma acertada y de forma cohesiva con Ride, la canción que da título al álbum, una canción que habla sobre dejar atrás los problemas, de no ser comprendido o comprendida por ser soñador.

Loreen rompe con su versión dance eufórica pero por ello queda demostrada su capacidad creativa y artística. Con Ride descubrimos una nueva faceta más personal, experimental e indie de la cantante. A pesar de haber tenido una personalidad marcada en trabajos anteriores, sigue quedado su impronta en estos nuevos caminos artísticos, y sin duda la calidad también.

   

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